Recorriendo Tokio en 5 días: barrios y recomendaciones

Tokio fue la puerta de entrada al viaje y, al mismo tiempo, la ciudad que más energía exigió. Recorrerla implica caminar mucho, moverse en transporte público constantemente y tomar decisiones todo el tiempo: qué ver, qué saltear y cuándo parar.

Este recorrido está pensado para una primera vez en la ciudad, agrupando barrios cercanos para no pasar el día entero viajando de un punto a otro. A continuación, cómo organicé cinco días en Tokio, qué zonas combiné en cada uno y qué sensaciones me dejó cada recorrido.

Viaje a Japón
Este recorrido por Tokio forma parte de un viaje más largo por Japón. Si querés ver cómo encaja esta ciudad dentro del itinerario completo, con el resto de los destinos y los tiempos del viaje, podés leer el post general con el recorrido por Japón acá.

Día 1 (Llegada)

Llegada al aeropuerto de Narita (tener en cuenta que hay dos aeropuertos en Tokio – Narita y Haneda – y el tiempo de viaje al centro varía según cual sea). Es muy recomendable tener instalada en el celular la tarjeta de transporte Suica (también sirve Pasmo). Se instala directamente en el Wallet del celular y permite pagar trenes, metro y hasta compras pequeñas. Desde Narita tomé el Narita Express hasta el centro. Me hospedé en Ginza, un barrio moderno, ordenado y muy bien conectado, ideal como base para los primeros días. Por la noche, salida a recorrer el barrio y primera cena en Japón.

Día 2 (Asakusa-Ueno)

Templo Sensō-ji en Asakusa con la Tokyo Skytree al fondo

Recorrido por Asakusa, un muy buen barrio para comenzar el viaje por su templo Sensō-ji. Los alrededores del templo son interesantes, con restaurantes, cafeterías y mucho movimiento. Recomiendo mucho probar el pan típico japonés merón pan en Kagetsudō. Si bien se consigue en muchos lugares, el que probé acá fue el mejor del viaje. Si estás buscando tomar un café por esta zona, Fuglen Asakusa es una muy buena opción. Cerca de Asakusa está el Tokyo Skytree. Me gustó mucho subir para tomar dimensión real del tamaño de la ciudad. Con buen clima y algo de suerte, se puede ver el monte Fuji a la distancia, y fue mi primer contacto visual con él durante el viaje. Desde Asakusa caminé hasta el Parque Ueno. Esta caminata fue especialmente linda porque implica salir de la zona más turística y empezar a encontrarse con un Tokio más cotidiano y tradicional.

Es un día muy caminable y bastante intenso, pero funciona muy bien como primer contacto con la ciudad porque combina tradición, mercado y zonas menos turísticas sin necesidad de usar demasiado el metro.

Visitantes en el templo Sensō-ji, uno de los principales atractivos de Asakusa

Día 3 (Harajuku-Shibuya + TeamLabs)

Visita al Santuario Meiji Jingu, ubicado entre Harajuku y Shibuya. Muy interesante por su historia, tamaño y por el contraste con el templo budista de Asakusa. Fue la primera aproximación al sintoísmo durante el viaje.

Santuario Meiji Jingu en Tokio, rodeado de árboles y visitantes

Luego, recorrido por Harajuku, donde recomiendo un café que, al no estar ubicado en las calles más concurridas, funciona como un descanso: Syndicate cafe. Encuentro con el famoso cruce de esquinas de Shibuya, lugar no apto para quien no disfrute de las multitudes.

Desde Shibuya, como ya contaba con entrada, fui al museo teamLabs Planets que se ubica en el barrio de Koto, al este de la ciudad. Es un plan interesante y distinto, más sensorial. Lo haría solo si sobra tiempo: no me parece un must, pero la experiencia es muy buena. Terminé el día tomando un trago con vistas a la ciudad desde el parque Shin-toyosu Sakura Park, en la bahía.

Día 4 (Ginza – Chiyoda)

Puente y alrededores del Palacio Imperial de Tokio en el barrio de Chiyoda

Caminata por Chiyoda, recorriendo los alrededores del Palacio Imperial, una zona más verde y tranquila dentro de la ciudad. También aproveché para recorrer el barrio de Ginza de día, ya que lo solía ver de noche de regreso al hotel. Disfruté de cenar en hamburger steak JINTOKU, una especie de caldo con hamburguesa, que me llamó la atención por la combinación.

Esa noche, además, realicé un walking tour nocturno por los barrios más movidos, como por ejemplo Shinjuku, y la zona de Nishi-Shinjuku, donde se puede conocer y sentir la verdadera vibra nocturna de Tokio. Muy recomendable por las historias y contexto nocturno, que quizás uno en soledad no se anima a recorrer.

Día 5 (Akihabara)

Caminando las calles de Tokio. Viaje a Japón.

Recorrido por Akihabara, barrio vinculado a la cultura anime y otaku, y también un excelente lugar para encontrar tecnología. Acá descubrí un comercio que se llama Yodobashi, pisos y pisos de tecnología. Repetición de algunas zonas ya vistas, aprovechando el último día para caminar sin rumbo fijo.

¿Dónde alojarse en Tokio?

Me alojé en Ginza, un barrio moderno, ordenado y muy bien conectado. Resultó ser una ubicación cómoda y bien conectada con el resto de los barrios. Sin embargo, lo sentí muy artificial, muy comercial, y un poco caro para las comidas. Sentí falta de autenticidad y cultura japonesa, por lo que no es un barrio que descartaría pero si están buscando más conexión cultural, quizás pensaría en barrios como Asakusa.

Templo Sensō-ji en Tokio, Japón, con arquitectura japonesa clásica

¿Cuántos días dedicarle a Tokio?

Tokio es una ciudad enorme, con templos, movimiento constante y una gastronomía muy presente. Fue un excelente primer contacto con la cultura japonesa y con el contraste entre tradición y modernidad, pero no es una ciudad para todos. Con 3 días, se puede hacer una versión más acotada y centrada en los barrios más clásicos. Con 4 o 5 días, el recorrido se vuelve más equilibrado y permite sumar caminatas sin rumbo y zonas menos turísticas. Más tiempo solo vale la pena si realmente disfrutás de las grandes ciudades.

Cinco días permiten conocer Tokio con cierta profundidad, pero quien no disfrute tanto del entorno urbano puede reducir la estadía sin problema.

Lo que me dejó Tokio

Tokio es una ciudad que no se termina nunca. Puede fascinar o agotar, y muchas veces ambas cosas al mismo tiempo. Como primera parada en Japón, fue intensa, desafiante y muy reveladora, especialmente para entender los contrastes que después aparecen en el resto del viaje.

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