Este viaje a Japón estuvo pensado para recorrer el país por etapas, alternando ciudades grandes con lugares más tranquilos. El itinerario combina días intensos con otros más calmos, y fue diseñado como una primera aproximación al país. La duración total del viaje fue de 16 días, ingresando por Tokio y saliendo por Osaka.
Antes de viajar a Japón: algunas recomendaciones útiles
Antes de arrancar el viaje a Japón, hay algunas cuestiones prácticas que conviene resolver con anticipación y que hacen que moverse sea mucho más simple una vez en destino.
Una de las primeras es la tarjeta de transporte. Recomiendo instalar en el celular una tarjeta como Suica o Pasmo, que se puede cargar directamente en el wallet y usar tanto para trenes y metro como para pequeñas compras. Evita estar comprando tickets todo el tiempo y agiliza mucho los traslados dentro de las ciudades.


En cuanto a los trenes de larga distancia, especialmente los Shinkansen, es importante saber que no existe una única web para todo Japón. Las compañías que gestionan los trenes varían según la región (JR East, JR Central, JR West, entre otras), y cada una tiene su propio sistema de venta. Aunque el tren sea Shinkansen, el sitio donde comprar el pasaje depende del trayecto.
Otro punto poco claro es la reserva de asientos: en la mayoría de las líneas, se habilita aproximadamente 30 días antes de la fecha del viaje. Antes de ese plazo no es posible reservar, aunque el tren exista en el calendario, algo que puede generar confusión al buscar disponibilidad.
También es muy útil tener un traductor instalado en el celular, especialmente para restaurantes locales o zonas menos turísticas. El traductor con cámara ayuda mucho para leer menús y carteles.
Por último, conviene contar con una eSIM o chip local y llevar algo de efectivo, ya que Japón sigue siendo un país donde muchas transacciones pequeñas (por ejemplo en templos) no se hacen con tarjeta.
Con estas cuestiones prácticas resueltas, el viaje a Japón comienza. A continuación, el recorrido por cada ciudad, con tiempos, sensaciones y comentarios personales sobre lo que valió la pena y lo que no tanto.
Tokio (5 noches)


Tokio fue la puerta de entrada al viaje. Es una ciudad enorme, con muchísimas capas, y la experiencia depende mucho de cuánto disfrute cada persona de las grandes ciudades y de explorarlas en profundidad.
Durante los primeros días recorrí zonas como Asakusa, Ueno y Akihabara, que funcionan muy bien como primer contacto con Japón: templos, mercados, calles activas y un contraste claro entre tradición y vida cotidiana. También visité barrios como Harajuku y Shibuya, donde Tokio se vuelve más visual, más caótica y más intensa, junto con experiencias como el museo TeamLab, que aporta un costado diferente y sensorial.
También hubo tiempo para caminar por zonas menos turísticas y para subir a miradores como el Tokyo Skytree, que ayudan a tomar verdadera dimensión del tamaño de la ciudad. Tokio puede gustar mucho o resultar demasiado. Cinco noches permiten recorrerla con cierta profundidad, pero quienes no disfruten tanto de las grandes ciudades pueden reducir la estadía sin problema.
Tokio es una ciudad que no se termina nunca, y entender cuánto tiempo dedicarle es una decisión muy personal.
Hakone (1 noche)


Hakone fue una parada intermedia entre Tokio y Kioto, pensada como transición para salir del ritmo urbano y sumar naturaleza. El paso por la zona incluyó el circuito clásico (Hakone Loop), con lago, áreas volcánicas y la experiencia de dormir en un ryokan con onsen.
Es un lugar muy preparado para el turismo y eso se nota. Cumple bien su función como pausa, pero no diría que es imprescindible dentro del itinerario. Puede ser una buena opción para ver el monte Fuji y tener un primer contacto con la naturaleza.
En lo personal, más que Hakone, recomiendo priorizar la experiencia de dormir en un ryokan tradicional. Si eso se puede hacer en otra ciudad menos turística, probablemente sea una mejor opción.
Kioto (4 noches)


Kioto fue uno de los puntos más interesantes del viaje por el equilibrio que logra entre ciudad viva y capital histórica. Durante varios días recorrí templos, barrios tradicionales y zonas muy simbólicas, combinando caminatas largas con momentos más tranquilos.
Fue una base ideal para conocer lugares emblemáticos como Gion, Kiyomizudera, Arashiyama y Fushimi Inari, y también para hacer excursiones cercanas, como la visita a Nara. Kioto concentra mucha historia y belleza, pero también bastante gente, por lo que elegir bien qué ver y en qué horarios es clave para disfrutarla.
Kanazawa (2 noches)


Llegué a Kanazawa desde Kioto combinando el tren Thunderbird con el Shinkansen en la estación Tsuruga. Kanazawa fue uno de los grandes highlights del viaje. Es una ciudad mucho más tranquila que Tokio o Kioto, pero con una fuerte presencia de tradición, barrios históricos y espacios muy cuidados.
Me alojé en Pacific Kanazawa, un alojamiento que recomiendo especialmente. Además de estar bien ubicado y ser cómodo, alquilan bicicletas, que fue el medio que usé para recorrer la ciudad a un ritmo muy agradable, bordeando el río y moviéndome sin apuro.


Desde Kanazawa tomé el Limon Bus, que conecta la ciudad con Takayama y hace una parada en Shirakawa-go, un pequeño pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El punto fuerte de este bus es que no es necesario bajar el equipaje y se continúa el trayecto en el mismo transporte hasta Takayama. El punto en contra es que la hora y media para recorrer Shirakawa-go se queda algo corta: alcanza para una visita general, pero puede resultar apurada para quienes disfrutan recorrer los lugares en profundidad.
Takayama (1 noche)
Takayama fue una gran sorpresa dentro del viaje. Como parada antes de volver a un circuito más urbano, me encontré con una de las experiencias más gratificantes del recorrido. Es una ciudad chica, caminable y con un casco histórico muy bien conservado, que no requiere demasiado tiempo para conocerse.
Lo que hizo realmente especial la estadía en Takayama fue dormir en un ryokan tradicional, el Sumiyoshi Ryokan, atendido por una pareja de ancianos sumamente hospitalarios y atentos.. El lugar tenía decoración japonesa antigua y una atmósfera muy particular. Fue, sin dudas, uno de los puntos más altos del viaje y una experiencia muy distinta a la de Hakone, mucho más auténtica y menos turística.
Osaka (2 noches)


Osaka fue el cierre del viaje y un contraste muy marcado con el resto del recorrido. Después de ciudades ordenadas y tranquilas, aparece como más ruidosa, más caótica y con un clima mucho más occidental.
El paso por la ciudad incluyó recorridos urbanos, el castillo de la ciudad y zonas como Dotonbori, especialmente de noche, donde Osaka muestra su costado más vibrante y terrenal. No fue la ciudad más “bella” del viaje, pero sí clave para cerrar el recorrido entendiendo otro Japón, más ruidoso y descontracturado.
Para cerrar el recorrido
Este itinerario no busca ser una receta, sino una referencia. Japón es un país que cambia mucho según el ritmo y los intereses de cada viajero. Ajustar tiempos, priorizar sensaciones y aceptar que no se puede ver todo fue parte fundamental de la experiencia.
Si estás armando tu viaje a Japón, ojalá este recorrido te sirva como punto de partida para construir el tuyo.