Después de pasar varios días recorriendo Tokio y Hakone, llegué a Kioto en tren bala para continuar el viaje por Japón. A diferencia de Tokio, donde la sensación constante es la de estar dentro de una ciudad gigantesca y abrumadora, Kioto se siente un poco más manejable y tranquila, sin dejar de ser una ciudad extremadamente turística y visitada.
Templos, calles tradicionales, barrios históricos y excursiones cercanas hacen que sea una de las paradas obligatorias de cualquier itinerario por Japón. En mi caso, estuve 4 noches en Kioto y desde ahí recorrí varios de los lugares más conocidos de la ciudad y alrededores.
En este post te cuento qué hice en Kioto día por día, junto con algunas recomendaciones y sensaciones del recorrido.
Cómo llegar a Kioto en tren bala


Llegué a Kioto desde Hakone utilizando el shinkansen, el famoso tren bala japonés. Algo importante a tener en cuenta es que no todos los trenes paran en las mismas estaciones, por lo que conviene revisar bien qué servicio tomar según desde dónde vengas.
En el caso de Hakone, la estación cercana es Odawara, pero algunos trenes bala pasan de largo y no frenan ahí. Vale la pena revisar esto con anticipación para evitar confusiones.
El sistema ferroviario japonés funciona extremadamente bien, pero justamente por eso también puede resultar un poco abrumador al principio por la cantidad de líneas, servicios y estaciones.
Dónde alojarse en Kioto
Durante mi estadía me alojé en el Piece Hostel Sanjo, una opción muy cómoda para recorrer la ciudad. La zona me resultó muy práctica porque permitía salir a recorrer durante el día, caminar tranquilo a la noche y tener buena conexión con lugares como Fushimi Inari, Arashiyama o la estación de Kioto.
Muy cerca del alojamiento se encontraba Nishiki Market, uno de los mercados más conocidos de Kioto y un muy buen lugar para recorrer a la noche o probar distintas comidas japonesas en pequeños puestos y restaurantes. Me pareció una buena zona para caminar y cenar después de los recorridos del día.
Para desayunar, uno de los lugares que más me gustó fue Ogawa Coffee – Sakaimachi Nishiki. El café estaba muy bien y el sandwich de huevo japonés que probé ahí terminó siendo uno de esos desayunos simples que uno recuerda después del viaje.
En general, creo que alojarse en una zona relativamente céntrica y bien conectada ayuda muchísimo en Kioto, sobre todo para aprovechar mejor el tiempo y moverse fácilmente entre templos, barrios históricos y estaciones de tren.
Si estás buscando alojamiento, podés revisar opciones de hoteles, hostels y departamentos en distintas zonas de la ciudad en el siguiente link.
👉 Ver alojamientos en Kioto (Booking)
(Los links son de afiliados. No tienen costo adicional para vos y a cambio recibo una pequeña comisión para mantener el proyecto.)
Día 1 en Kioto: llegada y primera recorrida nocturna
Después del traslado desde Hakone y el check-in en el hostel, realicé una salida nocturna para empezar a recorrer la ciudad sin demasiada planificación.
Una de las primeras cosas que noté en Kioto fue que, si bien sigue habiendo muchísimo movimiento y turismo, la sensación general era menos intensa que en Tokio. Las distancias se sienten más humanas y hay muchos sectores donde todavía se conserva cierta estética tradicional japonesa entre callecitas, fachadas y pequeños restaurantes.
Esa primera noche fue más una toma de contacto con la ciudad que otra cosa, caminando sin rumbo fijo y tratando de entender el ritmo de Kioto antes de empezar a recorrer sus lugares más conocidos.
Día 2 en Kioto: Fushimi Inari, Tofuku-ji y las calles tradicionales


El segundo día arrancó temprano con una visita a Fushimi Inari, probablemente uno de los lugares más famosos de Japón por sus miles de torii rojos formando senderos sobre la montaña.
Es uno de esos lugares que realmente impresionan en persona. Es un lugar que suele llenarse de turistas, por lo que se recomienda ir temprano para disfrutarlo más tranquilo y sacar fotos con menos gente.
Después de recorrer el santuario seguí hacia Tofuku-ji, un templo bastante conocido especialmente durante el otoño por los colores de los árboles, aunque incluso fuera de esa época vale la pena la visita.




Por la tarde hice un free walking tour que me permitió recorrer algunas de las zonas más tradicionales e históricas de Kioto.
Ahí conocí sectores como Higashiyama, las calles Sannenzaka y Ninenzaka y la famosa Yasaka Pagoda, probablemente una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad. Toda esa zona tiene una estética muy distinta al Japón moderno que uno ve en Tokio: casas bajas, calles angostas, faroles y pequeños comercios tradicionales.
También pasé por Gion, el barrio más famoso de geishas de Kioto, donde todavía se conserva bastante la arquitectura histórica de la ciudad.
Día 3: Arashiyama, bosque de bambú y Kinkaku-ji
Otro de los días lo dediqué a recorrer Arashiyama, una de las visitas más clásicas para hacer desde Kioto.
Llegué en tren desde la ciudad para recorrer el famoso bosque de bambú. Sin embargo, recorrer sus alrededores, cruzar el parque y disfrutar las vistas del río Katsura, fue de los pintoresco e interesante de la zona.
Honestamente, el bosque de bambú me pareció un lugar interesante y muy fotogénico, pero también bastante más pequeño y turístico de lo que internet suele hacer imaginar. Al haber tanta gente acumulada en un sendero relativamente corto, se pierde un poco esa sensación de naturaleza o tranquilidad que prefiero de atractivos como este.


De todas formas, explorando un poco más allá de la zona principal encontré lugares mucho más interesantes y tranquilos.
Uno de ellos fue la calle Saga-Toriimoto Preserved Street, una zona histórica muy pintoresca que conserva un aire mucho más tradicional. Caminando por ahí llegué también al templo Adashino Nenbutsuji, uno de los lugares que más me sorprendió en esa parte de Kioto.


Más allá del templo en sí, lo que realmente vale la pena es que tiene pequeños senderos rodeados de bambú con muchísima menos gente que el bosque principal de Arashiyama, generando una experiencia mucho más agradable y auténtica.


Ese mismo día por la tarde visité Kinkaku-ji, el famoso templo dorado de Kioto. Es uno de los templos más conocidos del país y visualmente es muy impactante verlo reflejado sobre el agua.


Día 4: excursión a Nara
El último día completo en Kioto lo aproveché para hacer una visita a Nara, una de las escapadas más típicas desde la ciudad y muy fácil de hacer en tren.
Nara es famosa por los ciervos que caminan libremente por los parques y se acercan constantemente a los turistas en busca de comida. Más allá de eso, uno de los lugares más impresionantes es Todai-ji, el enorme templo donde se encuentra el Gran Buda de Nara.


La visita se puede hacer perfectamente en el día y es una buena manera de sumar otro destino histórico al viaje sin cambiar de alojamiento.
Excursiones y actividades
Aunque muchas cosas en Kioto pueden recorrerse perfectamente por cuenta propia utilizando trenes y transporte público, también existen tours y excursiones que simplifican bastante la logística, especialmente si es tu primera vez en Japón.
En mi caso, la única actividad organizada que hice fue un free walking tour para recorrer parte de la ciudad, pero también hay opciones para visitar templos con guía, hacer recorridos gastronómicos, participar de ceremonias de té o contratar excursiones hacia lugares cercanos como Nara, Osaka o Uji. Podés revisar tours, actividades y excursiones disponibles en Kioto y alrededores en el siguiente link.
👉 Ver excursiones en Kioto (Civitatis)
(Los links son de afiliados. No tienen costo adicional para vos y a cambio recibo una pequeña comisión para mantener el proyecto.)
¿Cuántos días dedicarle a Kioto?
Después de haber recorrido la ciudad, creo que 4 noches en Kioto fueron un muy buen equilibrio para una primera visita a Japón.
Permitieron recorrer los principales templos y barrios históricos con cierta tranquilidad, hacer una visita a Nara y también tener algo de tiempo para caminar la ciudad sin estar corriendo constantemente.
Dicho eso, Kioto sigue siendo una ciudad extremadamente turística. Si bien tiene un ritmo menos caótico que Tokio, no me dio la sensación de estar descubriendo el “Japón rural” o más auténtico.
Esa sensación la encontré mucho más adelante en lugares como Kanazawa o Shirakawago, donde el turismo es menor y el ritmo realmente cambia.
Reflexiones finales sobre Kioto


Kioto fue una parte fundamental del viaje por Japón porque me permitió empezar a conectar con la historia, los templos y la estética más tradicional del país después del impacto inicial que genera Tokio.
Más allá de algunos lugares extremadamente turísticos, sigue siendo una ciudad que vale muchísimo la pena recorrer, especialmente si se combina con pequeñas caminatas y paseos fuera de los puntos más famosos.
En mi caso, algunos de los mejores momentos aparecieron justamente alejándome un poco de los recorridos más obvios, caminando por calles tranquilas o encontrando templos menos visitados entre el bosque de bambú.
Si querés ver cómo organicé el resto del viaje, también podés leer el post completo sobre mi itinerario de viaje por Japón y la guía con recomendaciones para recorrer Tokio.
